BITACORA

Bitacora 20 – Si Es Que Sientes que Has Amado Con el Cuerpo y Con la Mente

“Salimos por la mañana nos fuimos separando y en cada paso que daba de ti me iba acordando. Marcaste mi vida cerraste una herida.  Llegaste tan de repente que no tuve salida”.  La canción de regreso en la mañana.

Siendo  el 20 del mes un día muy extraño, en cámara lenta  y  la autopista  sin tráfico ; la mañana totalmente calurosa, el cielo azul intenso, con los cerros lustrados por el reflejo del sol , que  enmarcan el oriente de la ciudad en verde.  No cruzaba el viento helado de la sabana con tal fuerza;  hoy era más bien una brisa.  Al respirarla se sentía, como el aroma que de lluvia fresca, sentía tanta presión de vida al tomar aire hondo en un suspiro , realmente era como si este día  fueras a tocar el cielo ,porque solo está a 2600 metros más cerca.  Todo tan extraño para ser un lunes en Bogotá. 

Todos estos meses que han pasado desde que regrese, he estado más tranquila, he aclarado todos mis sentimientos. Pero ni por un momento he dejado de pensar en ti y de amarte.  No en vano viví para ti durante  más de estos astrales,  aunque no lo supieras, aunque no  te percataras de ello.     Pero lo que menos pensé, al tomar mis maletas e irme por tu ausencia, fue que hoy terminara así.

Fue que la distancia y tanto tiempo lejos, te han dejado pensando en la falta que hacia mi presencia en tu entorno, cerca a ti y cuando aún estaba en tu dpto.    Recuerdo tus palabras al bajarte ayer del avión: -“Eres lo que en sueños buscaba y cada vez que miro al pasado es que entiendo que a tu lado siempre pertenecí,  por eso regreso, quiero hablar contigo, aclarar las cosas, no es necesario hacerte más daño”-.

Tendría una sensación de ira, cuando pienso que tuve que regresar, que tuve que irme para que lograras entender lo que tenías a tu lado y no me dejaras más sola cuando yo te necesitaba. Cuantas veces te dije desconsiderado y no te importo.    Si, entiendo que quieres hablar que algunas veces necesitas saber de mí, pero no sé si quiera seguir así.  Pensando en ti.    La serenidad de Bogotá hace contraste con lo agitado que esta mi corazón con tu presencia en ella esta semana.  Por lo menos tengo mucho que trabajar y tú también.   

Pero no sé, si  quiera saber de ti. Vivir así y seguir así ; extrañándote con la distancia. Sintiendo por ti muchas cosas, que ahora se; extrañas.  

No sé si quieres continuar a mi lado, yo no sé si quiero continuar a tu lado, cargar con tu pasado, con tu libertad lo cual  tengo  que aceptar por mucho que eso duela, con tu familia, con todo lo que te presiona para decidir, con todos tus compromisos de trabajo, con tus verdades  por mitades  o simplemente con tu técnica evasiva.   No sé si quiero verte, no sé que tengas que decir, no se…   Con esos pensamientos  en la mitad de mi pecho y entre la garganta lleguen a tu encuentro en la noche.

Pero  como dice la canción: “Soy imparable contigo, indomable lo que siento, pero es intocable tu corazón. Son tantas las hormonas que le ganan la batalla a todos mis miedos”.   Es tanto lo que te quiero sentir cerca y disfrutar de ese momento que no importa todo lo que hay en mi pensamiento.

El ascenso en teleférico fue… más que fantástico.  Me recosté  al vidrio cerca a la puerta de entrada en la esquina, mientras como siempre inquieto, tú te movías por todo el vagón con tu movimiento  de  electrón radiado.  Desde esa esquina veía el horizonte ; en el fondo  la noche ,  brillaban mas las luces de la ciudad hasta  donde el ojo te permitía y eso podía ser mas allá de suba o Engativa por la claridad de la noche.   Las luces te reflejaban, aunque no eres el más atlético, eres tan suaves, me encantan tus labios, tu rostro, tu pecho ancho y tus brazos gruesos.  Solo provocaba  abrazarte.

Desde la otra ventana de enfrente me miras, con la mano en la barbilla, la luna blanca redonda en el cielo te ilumina y te acaricia de perfil. Me preguntas que se de esto.   Entre toda la conversación te acercas lento a mí y solo me das un beso en la mejilla con tanta suavidad, me miras a los ojos y te alejas de nuevo comentándome algo sobre el buen negocio que hiciste hoy.

Todo era tan  perfecto para mí en ese momento, tomamos la mesa que hace esquina para los dos, con  mejor vista a la ciudad.  

 A mi izquierda  y por en medio de los arboles, el reflejo de las luces abajo en la urbe  y de frente  la vista de la torre de la iglesia donde está el Cristo , la capilla originalmente dedicada a la virgen morena de Monserrate.   En medio de más de 400 años de historia , me llega un presentimiento , un latido fuerte en medio del  pecho, tal vez lo nuestro pueda ser mas allá de esto , tal vez valga la pena y pueda hacer historia.  

Dentro de la carta encuentras comida francesa y simplemente  a críticas o b haces algún comentario sarcástico sobre el tema, no  dicen nada , te dan la razón.   No en vano estuviste allá. 

Con el calor de la chimenea  y con el sabor  que te deja un carmenére de las cumbres.  La luz tenue de las velas se refleja en el cristal de las copas.  Y el destello solo me dirige a tus ojos nuevamente.

Hoy después de todo este tiempo y todo lo que he escrito, pasan tantas cosas por mi cabeza.  Me pides que entienda toda la situación,  me dices que has cambiado desde  el alma, que todo tiene más sentido cuando estás conmigo, que todo fue para amarme mejor.    

Continuas hablándome cerca:- “Solo verte reír es lo que me hace feliz, es verdad que en algunas ocasiones tus gestos, tus cambios de intensidad en emociones, tu huida y tu regreso intempestivo, se clavan en el pecho como  duda y te llenan de desconcierto”-.   Si puedo decirlo que tienes toda la razón.   Tal vez tengo que  reconocerlo, no  debí alejarme  así.    Cuando me dijiste que querías escuchar todo lo que gritaban mis ojos mis sentimientos debieron ser la respuesta puestos en mi boca.

Ahora que te tengo enfrente, aquí, no pienso perder el tiempo ni dejarnos perder nuevamente por nuestros absurdos egos y todo lo que complica el entorno en que nos movemos.  Perdona si alguna vez te ofendí o  fue tanto el desconcierto que te di, que solo el frio te quedo en el corazón.  

Solo me quedo quieta mirándote a los ojos, vuelvo al comienzo y  el ciclo se cierra, fue la primera imagen tuya en el avión, tus ojos.   

Mi vida, no me importa todo lo que adorna y  es material en tu vida. Lo único que quiero mantener en mi mente sin cambio, son tus ojos.   Esos ojos de los que me enamore profundamente, siguiendo  todo lo que he ido y vuelto, ahora  es más liviano solo por verte acá, tu calor cerca de mí.  Que la noche solo me permita verte a los ojos y a la cara una vez más.    

Me enamore de ese chico: sencillo, espontaneo, parecía divertirse y disfrutar mucho lo que vivía. Que me saco un sonrisa a pesar de mi agria actitud, con mucho que enseñar, que parecía respetaba inmensamente los libros y que tenia la energía buena de un ser humano hermoso, que se movía con un bailecito extraño mientras esperaba sus maletas pasar por las bandas de el puente aéreo, parecías tan lleno de energía, contagiabas tanta energía.   Luego fue tan complicado verte en Santiago, parecías otra persona.  Tienes tantas cosas que te gustan a ti pero que no importan para tu salud, tu tranquilidad y tu bienestar básico.  Te hubiera preferido, sin ese carro, sin esa moto, sin el departamento, sin tus relaciones de trabajo, sin todo eso que tienes que seguir como parte del papel de lo que se espera de ti profesional y socialmente  hablando.   Y que se que igual tambien hacen parte de tu vida, lo puedo entender es un juego que yo tambien tengo que jugar en mi  vida.    Hubiera preferido que la creencia que tenia de que fueras solo un empleado simple igual que yo, con un coche simple  o en metro. Todo lo demás…  parece que  aleja tanto ese chico sencillo en jeans y camiseta que yo conocí, que  al ver sus ojos me provoco  sumergirme en ellos, del que me enamore.

Todo lo romántico del lugar hace su efecto. Ahora te tengo más cerca, me tiembla por completo el cuerpo cuando te me acercas más, me  deja estática en la piel  la energía que me das cuando me besas y en cada beso disfruto mas tus labios , los acaricio mas suavemente para recordarlos todo  el tiempo.   

Al final de un beso, te quedas mirándome a los ojos, me tomas las manos, me besas la palma de la mano y me dices que ahora entiendes como te enamoraste de mi.  Podría haber muerto en ese momento.  Por  eso dime que no tienes miedo, que no es una locura repetirte que te quiero y podrías ser  tú la razón, mi vida entera.

Me deje llevar esa noche por tus caricias, nada importaba afuera.   Todo este tiempo lejos de ti,  desde que regrese no han existido otras caricias, ni otros brazos u otros labios. Porque solo a los tuyos me dirigía mi mente y mi deseo.    Cada botón de mi vestido liberaba  igualmente  una descarga eléctrica en mi sistema nervioso,  todo el tiempo que te tomabas para retirarlos, despacio.  Me quedaría grabada en la mente tu sonrisa al encontrarme, la actitud de disfrute y  lentitud en descubrir  cada detalle, la ternura  y la suavidad de cada caricia, con un final apasionado que me derretía.   Cada beso en recorrido lento, por mi cuerpo…  Me metí entre tus brazos para sentir el calor de tu cuerpo y recordar  la mejor noche que me has dado.  Me aferre a ti para no dejarme despertar de nuevo.  Me levantas la cara, me miras a los ojos, me das un beso y te digo nuevamente que te amo, me besas en respuesta  suave y sonríes.  Te acercas a mis oídos y me susurras:-“Tienes todo mi ser contigo, no quiero que te alejes de mi otra vez, porque descubrí que te amo cada día más. Y no fue una coincidencia encontrarme contigo siento que eres parte de mi destino y quedo colgando en tus manos.  No importa si has decidido no venir conmigo, algo va a quedar adentro tuyo siempre. Por qué un amor así nunca se olvida y para enamorarme no necesito de tu consentimiento”-.

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