BITACORA

Bitacora Seis – Hechizo para sapos de origami

Y  entre lo doloroso que es para ella,  contiene su llanto.   Hace mucho no la veía llorar.

 

Pocas mujeres logramos  aceptar totalmente nuestro llanto por un hombre.  Nos confundimos entre  deseos, deberes, obligaciones, tiempo invertido, como le hemos gastado nuestros días y  en algunos casos nuestras oportunidades.

 

Y en un momento en que se quita el manto de la piel, en un momento en que sus sentimientos podrían ser más razonables, que sus  pensamientos.   En ese momento grita.

 

Termina estando harta  de todo lo que ha vivido hasta ahora, ¿donde esta realmente los ideales que soñaba? , ¿cuan real era su independencia? , ¿cuan real era su negación  a  llevar su vida por sus propias riendas?.

 

Ahora grita, no le gusta nada. Siente unas ganas inmensas de llorar, se recoge sola en su cama, con una espera en verlo llegar y disimular sus ansias.  Hoy en día se presume pasar de “intenso”.

 

Ahora grita, rompe y corrompe sus realidades,  golpea sus esperanzas; pero no esta tan harta  para decirlo,  solo esta  “cansada”.

 

Ahora dice lo que nadie en realidad escucha ;  lo que todos los hombres saben, lo que hemos negado las mujeres y lo que ninguna pa – reja  quiere.  Promesas, esperar del otro y necesidades.

 

Hoy se recoge en mis piernas como una niña pequeña buscando consuelo, cuando no explica el mundo  o  le han roto sus muñecos.    Hoy su discurso es diferente, hoy suena como adagio triste y  bohemio;  pero absolutamente enamorado.   Lo cual  para su Súper yo es totalmente un pecado.

 

La parte más interna de su ello, me plantea:

 

– ¿Que tan difícil es darse cuenta de los milagros que el amor hace en ti? ,  ¿Qué tan difícil es aceptar la esperanza en ser correspondido,  la necesidad de un abrazo simple, de un beso, del temblor en los labios solo al acercarse?-

 

Ella quisiera imaginarlo, construir sobre un sentimiento, pero no podría contárselo a nadie. Como se niega todos los días la imagen familiar, que le ha ido quitando sus recuerdos.

 

¿Como una mujer puede vivir toda su vida con tanto miedo, de algo tan natural y siendo parte  simple de ser naturalmente su genero?

 

Ella nunca se lo aceptara ha nadie, ella nunca comprometería la libertad de nadie.

 

Quisiera soñar en tener un hijo,  en construir una familia,  en vivir el sueño de tener al hombre de su vida.  En enamorarse hasta los tuétanos y hasta el tormento, en tener un perro y una casa sencilla pero suficiente y flores.    Y lo anterior  solo lo adivino por sus lágrimas.  

 

Aun  cuando se mira al espejo y simplemente llora desconsolada, con su cabeza recostada en mis piernas, seguiría siendo incapaz de afirmarlo, incluso castiga a diario su mente para no permitirle, ni imaginarlo.  Para ella, esto es irreal;  solo hace parte del cruel complot de la naturaleza, por hacerla procrear y llenar los requisitos de la “presión social”.

 

Como logra la desconfianza, corroer tanto el corazón y  la energía del amor en una mujer.   Asociado a  la incertidumbre y al silencio,  se  muta el amor  y generan pequeños brazos de celos, de resentimientos, de reclamos y de peros.  Que poco a poco, transforman tu príncipe en un sapo de origami.

 

Debe ser por eso que en los buenos cuentos de hadas y en las novelas, siempre hay palabras que decoran ese ambiente, siempre hay promesas, siempre hay conquista.

 

Solo cuando una mujer encuentra en un hombre príncipe, realmente hace todo el ritual necesario para su conquista.

 

Ella se cuestiona cada día el créele o creerles.  Lo único que me dice como metáfora pero es claro; -Si  en  la historia  te encuentras un marques de sade,  en otra pagina te encuentras… una bruja-.

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